Consumo responsable de “Bebidas Energéticas”

Muchas personas recurren a las llamadas “bebidas energéticas” cuando requieren energía  creyendo que con una lata podrán entrenar como nunca y aguantar una noche entera de fiesta, no es así.

Antes de consumirlas es importante conocerlas y saber si nuestra salud nos lo permite. Este tipo de bebidas no son alimentos convencionales, sino más bien suplementos. Los fabricantes, a través de la publicidad, ofrecen una fórmula que nos dotará de energía y otros beneficios como aumentar la concentración, reacción, resistencia y aumento de nuestro metabolismo. La base de estas bebidas son cafeína, azúcar, taurina y vitaminas del grupo B (también pueden incluir aminoácidos y otras sustancias).

CAFEÍNA
La cafeína tomada de forma moderada puede tener efectos positivos en funciones cerebrales y atléticas. Pero en cantidades elevadas puede llegar a causar inquietud, nerviosismo, insomnio, deshidratación, taquicardia, entre otros malestares.
Una lata nos dice que contiene sólo 80 mg de cafeína, pero si leemos los datos nutricionales veremos que contiene también guaraná, té verde, hierba mate, yohimbina, ginseng, que el cuerpo metaboliza como cafeína. Así que con tantos estimulantes juntos, resulta imposible saber cuánta cafeína se consume realmente.

AZÚCAR

El azúcar nos provee de energía rápidamente, pero provoca saltos de insulina altos, que pueden provocar insomnio, resistencia a la insulina y ganar peso. De ahí que una bebida energética no es como tomar agua.

TAURINA

Aminoácido que apoya el desarrollo neurológico y el metabolismo. Suplementos con esta sustancia mejoran el desempeño deportivo. La taurina en bebidas energéticas puede ser efectiva para el ejercicio debido al incremento en el rendimiento de la actividad de la cafeína cuando está presente. Las bebidas energéticas se han asociado, entre otras cosas, a muertes de consumidores y a problemas de salud como taquicardias o problemas dentales. Su alto contenido en taurina también ha provocado que ciertos países lo consideren un complemento y no una bebida recreativa. Muchos médicos recomiendan también una evaluación médica antes de consumirlas.

TOXICOLOGÍA

En este caso, no se trata sólo de la cafeína, el azúcar y sus otros ingredientes, sino de cómo interactúan entre sí y con otras sustancias.

SUPLEMENTO DE 5-HIDROXITRIPTOFANO
Esta sustancia también se encuentra en algunas bebidas energéticas (5-HTP). Es un precursor del neurotransmisor serotonina que realiza las siguientes funciones:

Regular el apetito mediante la saciedad, equilibrar el deseo sexual, controlar la temperatura corporal, la actividad motora y las funciones perceptivas y cognitivas. Interviene en otros conocidos neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina, que están relacionados con la angustia, ansiedad, miedo, agresividad y problemas alimenticios. También es necesaria para elaborar la melatonina (inductor del sueño), una hormona no proteica que es fabricada en el cerebro, en la glándula pineal, y es la encargada de la regulación del sueño.

Tomadas con alcohol nos dará la sensación de que estamos controlando nuestra ebriedad, (lo cual no es así), lo que nos lleva a beber más alcohol. Estudios recientes revelan que mezclar bebidas energéticas con alcohol puede llevarnos a un comportamiento de riesgo, ya que la combinación bebida/alcohol aumenta la sensación de estimulación y reducen la inhibición del comportamiento.

Algunas bebidas nos advierten de su consumo, recomiendan consultar con un médico, si se tiene alguna enfermedad del corazón, tiroides o diabetes… También nos advierten de no consumirlas si se es sensible a la cafeína. No obstante lo anterior, si se beben con moderación, prefiriendo aquellas   que contienen como ingredientes principales cafeína, taurina, y vitaminas B, es aceptable.

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